domingo, 6 de mayo de 2012


The Strange Case of the Abducted Meals

Mr. Otis took thirty walking minutes to reach the building. The appointment had been arranged the night before, in a very dark and shanty train plataform. He stills hadn’t been told the reason of such a mistery way of getting him hired. Then a deep memory came into his mind. It had been a while ago, in that asian town, when he had to execute a debt… but this time it was a different scenario, he thought. At that point, when he was in the limit of getting lost in his own head, he realized that the door was facing him, asking him to get it open. After some beats that he made with his stick, a very old lady let him in.

-          She told me that you were coming, Mr. Otis. I cannot say a single word.
-          Actually I… (said our man)

Then she stated that he had to hold on the lobby, keeping his mouth closed. 

Time passed, so he asked for the keys to the lady to run out of the premises in order to  do some smoke. While doing so, he bought some strawberries from a poor farmer that had established a very informal point of sale. Also had to give some cigarettes to a weird creature that remained there, and that just walked away when a cigar was given to him.

He was complaining in low voice (talking to himself) about all the noise made by the horses  when her client got out of the building and begged him to run out with her to the corner’s tabern.

-I didn´t know that we were in such deep danger, cried her
- But you still have not explained to me the reason of my stay here, if you just say..
-This is a bit embarrasing, you will see. As the anglican girl I am, i should not hire an out-of-law detective, but  I had no chance, as only one Paradise Cake is left. They already stole the first two. In case i got the third lost, I wont be able to reach the climb of the…
-Wait, wait, wait. Are you meaning that you are hiring me to find a Cake stealer?
-Not just so, because they have already carried on his shoulders Gonzalo’s yogurt, Gisela’s half Sandwich, Steampunk’s fine cookies, Mauricio’s lunch. This is terrible, and, as we still live in this dark victorian times, the people started to believe that there is a spirit, a ghost,  or still worst, a monster, stealing the meals.

Mr. Otis asked the poor lady for the estimated two pounds and she gave him that, plus  sixty extra shillings to afford his living expenses during the hunt.

Then every of them run to his destination. That night was quite disgusting for our frantic detective. He wondered about how such an asshole could get an enemy for as little as a paradise cake. He knew that he was due to solve more interesting cases. He was sure that he deserved better.

At 3:00 AM the dirty noise by the mice that lived in that old hotel made him awake. Ten minutes were enough time for him to get dressed and to head to Breton, a very dark place, house of the disadvantaged, the ill, the thieves, the prostitutes and the opium traders. After getting a glass of bad quality scotch, he invited some drink to an old, low class sailor. He knew that such a dirty place would provide him with some evidence. The they talked:

-          And what is your business, my sir.
-          Im looking for a cheap burglar, a lunch and dinners robber.
-          Ohh, I pity a lot those who get their lunch stolen. What may I do with the thieve? To hang him, as we hang the ravens at the county’s doors, in order to be an example for any other,
-          Well, I was wondering if you have any suspect, any target to go for, you know.
-          You’ll see, an old sailor like me have more than one trick to bear in mind the what and the who. So I will give you this envelope. Inside of it you will find anything, but it will guide you to your target. So get’em and give’em hell, for god's sake!! (he said the last phrase punching the metal table very hard, having her eyes a bit red , and bigger than usually)
-          You honour me with your help. Thanks gentleman.

After two coffes and many more vodka shots, Otis ran to his shanty room, feeling like a primary school guy. He knew that the envelope had a meaning but was not possible for him to mark out what was it for. An envelope, an envelope… what means an envelope by itself, if we do not consider its capability for having something inside? So in that moment a light started shining on his brains, so he concluded:

-Of course, an envelope. An envelop is an empty entity, that, by default, has nothing inside in. It got an unexpected conclusion: The burglar was not a single person, but a group. And not neccesary a complot. The context had inspired the others, so there are not one burglar, there are more than one, but none is THE burglar. So no name could be chosen to be written in a paper to go inside an envelope.

Otis left a note to her customer, stating: “The people wants a guilty to blame. But in this story, the guilt is colective, so it is more a concept than a fact (and that is what makes it powerfull, for the good or for the bad). An old sailor teached me  so trough the metaphor of the empty envelope. Now is time to inspire others with something better than burglary. Run, give’em hell”.

lunes, 18 de abril de 2011

Banners Humanos Totalitarios en Santa Fé y Juan B. Justo - BTL Bizarro

Palermo no es un paraíso ABC1, sino un mix bastante potente de gente perteneciente a ese target , por un lado, y de marginales, tacheros, travas y vagos por el otro. Todos ellos paran en Kentucky o en los piringundines circundantes, algo quedó de ese Palermo borgeano de cuchilleros y malandras.  Cada día voy a la oficina caminando, y es raro que algo me llame la atención en mi barrio y a esa hora. Para el ser humano promedio es tarde (las 11 de la mañana) pero soy medio murciélago, así que esa franja horaria en mi reloj biológico representa las 8:00 AM. 

Sin embargo desde hace bastantes semanas hay en Santa Fé y Juan B. Justo (y en otras esquinas más, pero esta es la esquina que concierne a mi percepción) una campaña de BTL que consiste en que cinco hombres vestidos de ropa militar de camuflaje, cuando el semáforo se pone en rojo, se desplazan en fila india ante el silbato del que vendría a ser el general, para posar cada uno con su cartel. Cuando cambia el semáforo, se retiran de la misma forma (con silbato incluído). Lo más sorprendente es que el producto patrocinado es la revista "El Guardián", de Moneta, que va por su cuarto relanzamiento. En el caso de esta esquina confluyen varios elementos bizarros. Uno de elllos es que queda enfrente de un regimiento militar, y más de una vez hay soldados reales cruzando y mirando a los mismos travas que están siendo vistos por los human banners. Otro es que están totalmente calientes, se dan vuelta aunque lo que pase caminando al lado sea un muppet. Y el detalle del silbato combinado con el hecho de que usan lentes negros le da un aire muy facho (totalitario, no necesariamente de derecha pero totalitario). 


La construcción de la escena enunciativa que resulta de todos los elementos que vengo enumerando, es de total Overlap. Pensándolo en primera persona (como si los banner humanos fueran avatares y pudiésemos representar el significado de su acting con una interpelación de lenguaje escrito, sería una cosa así: "Yo soy duro, yo me impongo, yo vigilo, yo custodio, yo controlo". Y, la revista se llama  "El Guardián" y dentro del isologotipo hay una imagen de la bandera nacional. Con lo cual, enunciativamente hay algo de coherencia comunicacional. La pregunta entonces es a quién le quieren vender la revista. Todo esto me llevo a ir a por ella, la revise al pasar en el kiosko y me di cuenta de que no tiene una linea editorial definida. Reparten palos de manera itinerante a diferentes players políticos, cual vieja loca que le tira sobras a los gatos del botánico. Mi conclusión es que más que un contenido, o una postura política, lo que venden es un estilo. El estilo totalitario (aclaro una vez más, que sea totalitario no significa que sea de derecha ni de izquierda) es la pose que esta revista propone como enganche para venderse. Esto es un ejemplo más de cómo la construcción comunicacional de una acción de marketing nos hace pensar acerca del producto promocionado y del target interpelado. Que le vaya bien a "El Guardián" va a ser un signo de que seguimos viviendo en una sociedad retrógrada y estancada.



sábado, 9 de enero de 2010

¿Sabrá Alabarces que escuchamos Morrissey?

Luego de haber defendido hace unas semanas mi tesina de grado, empecé a plantearme cuáles materias de la carrera no me habían gustado, cuáles sí y por qué motivos. Aún recuerdo el padecimiento que eran los teóricos de Cultura Popular y Masiva.

No porque no me parezca que la Cultura Popular y Masiva sea un objeto de estudio válido, sino por dos motivos. El primero de ellos es que se lo presentaba como un objeto (Cierto hacer cultural, que cumpliría, según el nombre de la materia, con dos atributos: Uno, el de ser masiva. Dos, el de ser popular) y luego, al avanzar la currícula, el Dr. Alabarces insistía con una perspectiva teórica que, por un lado, trataría de no juzgar a lo popular desde parámetros de la cultura de elite, afirmando que lo popular "tiene sus propias reglas y lógicas de apreciación de los objetos de la cultura" y por el otro, descalificaba a título personal y sin mediar justificación teórica alguna toda la programación de televisión, producción cinematográfica o discográfica que no se ajustara a su gusto particular. Y a raiz de ello (Alabarces) terminaba por concluir que lo masivo no es lo popular, y que lo popular sólo es aquello que está enmarcado como manifestación cultural de fenómenos políticos circunscriptos, afines a sus propias preferencias políticas, que no mencionaré en este ensayo. Es bien sabido a qué me refiero, que es lo que el propio Alabarces enmarca en la tradición de lo "nacional y popular". Si Alabarces estuviese en lo cierto, entonces toda la producción cultural globalizada no seria popular, lo popular estaría preso de las fronteras de la nación, la cultura de diáspora no existiría, el tango tampoco sería popular, porque se nutrió de tradiciones musicales que trajo la inmigración, como la polca alemana y ciertos géneros folklóricos del sur de italia. Los Simpsons tampoco serían populares, ni The Beatles, ni Lost, ni Dr. House, ni el fútbol,  dado que - este último - se trata de una tradición que llegó al Río de la Plata de la mano de los buques mercantes ingleses. Pareciera como si Alabarces viviera en un mundo donde no existe el sincretismo, en el cual la tarea del estudioso de la cultura fuera despotricar contra todo objeto cultural que no esté asociado a las discursividades propias que acompañaron el activismo político del que participó en su juventud.

La segunda gran causa de que sus clases me hayan parecido más un tormento que una clase, es la retórica que utilizaba para dirigirse al auditorio, dotada de una soberbia sin límite y de una verborragia innecesaria, con comentarios que daban cuenta de un resentimiento que parecía más una construcción para el mismo auditorio que la manifestación de un interés legítimo en defender lo que sugería estar defendiendo. Es un caso de construcción de su figura como académico a través de la puesta en escena de un acting que lo representaría como un "intelectual orgánico". Si bien, como sabemos, el lenguaje es performativo, el hacer performado por el Dr. Alabarces era un hacer teñido por un halo de pragmatismo egoísta. Era la representación puramente emotiva de quien sólo pretende construirse para luego permanecer. Permanecer como el evaluador temido a la hora de dar un final, permanecer como el opinólogo preferido de los noticieros cada vez que hay conflictos en partidos de fútbol.

Por eso, y por muchas otras razones que tienen que ver con que pienso que la cultura masiva es rica y que la globalización de los contenidos de entretenimiento pueden ayudar a pensar lo particular a partir de lo universal, es que me pregunto: ¿Sabrá Alabarces que escuchamos Morrissey?

viernes, 23 de octubre de 2009

Hipnosis y comunicación: El ritual del amor

El breve párrafo que transcribo a continuación, es un fragmento de un ensayo que escribí hace algunos años para una materia, mientras cursaba mi carrera de grado. Formaba parte de una entrega grupal. Por esos días estaba haciendo muchas cosas a la vez, tenía dos trabajos y estaba inscripto en cinco materias. Lo escribí a las 3 de la mañana, medio dormido, quizás afectado por alguna que otra copa de vino, mientras chateaba con el resto del equipo. Disfrútenlo:

"Es necesario considerar que la hipnosis es un tipo de comunicación, más que un ritual. Podemos comprenderla como un intercambio más que como un estado. El terapeuta dirige a otra persona a cambiar espontáneamente su conducta. Es necesario que se produzca una reducción de la resistencia. De modo tal que los procesos hipnóticos, juegan, sin que nadie lo busque (es decir, esto ocurre a pesar de cualquier intencionalidad), un rol en los intercambios comunicativos de todas las personas en la vida cotidiana. Cada uno de los procesos de comunicación se manifiesta en el feedback de todos los días. Si profesionalmente existen métodos de relajación para quebrar las resistencias de los pacientes, esto ocurre también cuando dos personas intentan seducirse, o cuando un vendedor intenta convencer a su potencial cliente. Si en la hipnosis se persiguen cambios perceptivos, emocionales y motores, entonces estamos prontos a reconocer que esto también ocurre en el intercambio social cotidiano. Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo anterior, podríamos pensar en la mirada del seductor o en el aumento de la frecuencia de latidos en el corazón de la seducida, o también en las gotas de sudor concomitantes al instante del contacto entre los cuerpos... contacto que nos trae a colación el mejor ejemplo de rapport en la vida cotidiana que se puede nombrar, que es esa hipnosis entre la pareja en su momento de mayor pasión, dado que se da en ese caso la mas notable interrelación armónica que puede haber entre dos individuos, las sugestiones (quizás recíprocas atendiendo a este ejemplo) no ofrecen ningún tipo de resistencia, la credulidad y la confianza son totales. El estado de trance puede llegar ha configurar un estado emocional que de cuenta de una interrelación intensa, los ojos en los ojos, dos cuerpos siendo de pronto uno solo. Las sensaciones corporales en el momento de la consumación del acto sexual son de lo más intenso que puede haber. Son dos sujetos, los ojos de uno en los ojos del otro, sus cuerpos dentro de sus ojos, el fondo borrado. Sujetos que se (y se) ven. Rapport en su máxima posibilidad, hipnosis en total consumación"